Carta a mis hijas.
- Ps. Massiel Martínez

- 8 mar 2020
- 3 min de lectura

QUERIDAS HIJAS:
Son ciertamente lo más importante en mi vida junto con su hermano, pero esta carta está exclusivamente dedicada a ustedes.
Ser mujer es maravilloso, pero es también lo más difícil y sacrificado en los días de hoy.
Quizás en este momento no lo notan porque aún son pequeñas, pero a medida de que vayan creciendo, se van a dar cuenta de lo injusta de la sociedad actual. Está llena de desigualdades, en donde a los hombres les es más fácil conseguir todo, en donde se han aprovechado de cada instancia, utilizándolas a su favor y a nosotras nos han dejado degradadas como si tuviésemos un valor menor.
Sin embargo, hoy las cosas están siendo distintas. Gritamos con fuerza que estamos cansadas de tantas injusticias, cansadas de guardar silencio por miedo, cansadas de lo que nuestras antepasadas no pudieron gritar.
Hoy es un día distinto, no sólo por el hecho de ser mujer, sino porque hoy las mujeres a nivel mundial alzaremos la voz y nos haremos escuchar, nos cansamos.
Cuando decidí tener hijos, tenía bastante claro que parte de mi labor sería educarlas en la independencia y en la rebeldía. No en el sometimiento ni en la obediencia. Me demoré años en lograr cortar las cadenas de la opresión y tomar mi vida en mis manos.
Porque sí hijas, sus vidas son sólo suyas, sus cuerpos son suyos, por lo tanto nadie puede decirles que hacer con ellos; Si quieren tener hijos, ténganlos, si no los quieren tener no los tengan, no permitan que nadie les diga que para ser mujeres completas deben tenerlos o que para eso venimos a la tierra, para procrear, porque no es así; si quieren casarse o no quieren hacerlo, la decisión es de ustedes; si se casan y se arrepintieron, pueden divorciarse, la sociedad insiste en hacerte creer que es un fracaso cuando en el fondo es la mayor muestra de valentía y rebeldía porque eres dueña de tus decisiones; si quieren estudiar, si no quieren hacerlo; si quieren viajar por el mundo; Ustedes son las dueñas de su vida y nadie puede decirles lo contrario.
Si algo les molesta, griten bien fuerte. Hoy en día son pequeñas y no pueden luchar por sus derechos, quien debo cuidarlas y hacerlo soy yo. No soy el mejor ejemplo, me costó años de mi vida hacerme cargo de la misma e incluso permití cosas que nunca debí y aunque a veces he querido bajar los brazos, hoy me he dado cuenta que tengo 6 pequeños ojos mirándome, pero 4 de ellos me ven como su ejemplo. Me lo dicen claramente. Y quiero ser por lejos el mejor ejemplo de que las mujeres somos libres, de que soy yo quién decido cuántos tatuajes quiero hacerme, de cuántos piercings quiero usar, de si hoy quiero usar el pelo castaño, azul o rosado, de que no necesito de un hombre para sentirme completa, porque por si sola ya lo estoy, que mi pareja es mi compañero con quien decidimos compartir la vida y alcanzar sueños en común, pero que no es más que yo y tampoco llega a completar "algo" que me falte. Quiero que comprendan que no dependemos de nadie, sino de nosotras mismas, que tenemos que amarnos con todo lo que hemos construido, pero por sobre todo que nadie, absolutamente nadie puede pasar por sobre ti, porque vales mucho por lo que eres y te mereces por lejos lo mejor.
Hoy su generación, hijas mías, serán testigos de la lucha que hemos dado las mujeres a lo largo de la historia, pero por sobre todo lo hacemos también por ustedes porque no queremos que vivan las injusticias y abusos de las que hemos sido víctimas. Queremos que ustedes y las generaciones futuras, salgan a la calle sin el miedo de que puedan ser violadas, secuestradas y asesinadas.
Hijas ustedes son libres que nadie les diga lo contrario y aquí estaré, para gritar junto a ustedes, para contenerlas y darles las fuerzas necesarias para luchar cada vez que sea necesario.
Como dice la canción "El amor no duele" de Denise Rosenthal:
"Tan diminuta como una hormiguita.
Me hiciste sentir que yo.
No tenía mejor opción.
Que tu falta de reflexión.
Soy dueña de mi vida.
De ahora en adelante no se me olvida"
Jamás lo olviden hijas.
Con amor.
Mamá.



Comentarios